[Opinión] En este mundo nunca llegaremos a sentirnos acogidos

Por:

Juan Lama Ortega
02/08/2014

¿Es el destino o es una necesidad absoluta el hecho de que a más tardar cuando seamos mayores estemos solos?

La mayoría de los seres humanos buscan en otras personas aquello que ellos mismos no tienen. Proyectan todos sus deseos en unos cuantos aspectos que el otro parece poseer y creen que con esta persona que representa la imagen de sus deseos, podrán sentirse “bien acogidos”. La realidad es que el hombre sólo atrae lo que él mismo es, y no lo que quiere tener, puesto que lo igual atrae siempre a lo igual. Si después de un tiempo el ser humano tiene que reconocer que con lo que quiere y con sus deseos no se siente acogido por esa persona, entonces se cansa de ella. En realidad esta persona se ha hartado de sí misma porque no ha conseguido del otro lo que había proyectado en é.

¿Es el destino o es una necesidad absoluta el hecho de que a más tardar cuando seamos mayores estemos solos? Quizás la pareja se ha orientado en otra dirección todavía con la esperanza de por fin poder sentirse bien acogido, o tal vez ya no se tiene mucho que decir al otro, o puede que uno de ellos haya fallecido. Sea como sea: uno está solo. La breve y aparente felicidad hace tiempo que se disolvió y de querer sentirse acogido ya no se habla.

De vez en cuando los hijos visitan a la persona que ahora se ha hecho mayor, pero también ese tiempo está contado. En lugar de haber logrado sentirse acogido, se está expuesto al miedo y a la preocupación de cómo seguirá todo. De vez en cuando se sueña con el pasado, pero también esos recuerdos sólo incitan a la amargura; uno se había imaginado esta vida como algo totalmente diferente. Las expectativas no se cumplen. En lugar de sentirse pleno, sobreviene un gran vacío pues no se logró el sentirse acogido. A más tardar en la vejez se reconoce que el “sentirse en casa”, el haber logrado sentirse acogido, era una ilusión, un autoengaño que deja con frecuencia un amargo sabor de boca.

Ninguna persona podrá decir a la larga “yo he logrado sentirme acogido” ya que en este mundo nunca llegaremos a sentirnos acogidos ¿Por qué no?, ¡Porque no somos de este mundo! El envejecer y eventualmente estar “solo” no es una fatalidad. ¿Acaso la vejez o el envejecer o incluso el estar solo, no son indicaciones de que en esta Tierra sólo somos huéspedes y de que nuestra existencia terrenal es una oportunidad para sintonizarnos a tiempo con la vida que está en nuestra alma, que fluye a través de nuestra alma y mantiene al cuerpo físico hasta que la vida lo espira de sí?

Aprende y practica a encontrarte a ti mismo, sabiendo que en ti está la vida eterna, que tú no estás solo. Tú sólo puedes ser feliz y libre si vives de manera que le vaya bien a todos. Por eso, la gran meta de nuestra vida podría resumirse, entre otras, con las siguientes palabras: Yo soy feliz cuando a mi prójimo le va mejor a que a mí mismo. Si esa afirmación se realiza en nosotros, entonces haremos todo lo que nos sea posible para que les vaya bien a todos los seres vivos, y también tendremos en cuenta a la maltratada Madre Tierra.