¿Sabías que la fascinación por las plantas tiene un día?

Por:

Ingrid Hebel
18/06/2020

Este año lo celebramos de una forma diferente, pero con el mismo interés de siempre y con la convicción de que los seres humanos seremos diferentes después de esta pandemia.

El objetivo del Día de la Fascinación por las Plantas (FoPD, por sus siglas en inglés) es encantar a la mayor cantidad posible de personas en todo el mundo para que conozcan la importancia de las plantas en nuestra vida y entusiasmarse con la ciencia de las plantas involucrada en la agricultura, la producción sostenible de alimentos, la horticultura, la silvicultura y todos los productos no alimenticios como papel, madera, productos químicos, energía y productos farmacéuticos que son posibles de obtener a partir de ellas.

La conmemoración de dicha efeméride se hubiera llevado a cabo hace un mes, puesto que se celebra los 18 de mayo desde el año 2012, instancia en la cual se congrega mundialmente alrededor de 590 instituciones distribuidas en 56 países con 960 actividades organizadas y eventos que se realizan en todo el mundo, sin embargo y debido a la continencia este año no pudo realizarse ninguna actividad.

De todas formas, la Universidad de Magallanes, en cooperación con varias instituciones tanto públicas como privadas como INACH, SAG, Ministerio del Medio Ambiente, Humedal Tres Puentes, etc., ha realizado ya 5 versiones en sus dependencias a través de la carrera de Agronomía, generando un nutrido programa de actividades con énfasis en recalcar cuán significativo es proteger la naturaleza y aprovechar de buena manera los suministros que nos provee para tener una mejor alimentación y, por ende, un estilo de vida más saludable.

Éstas, han estado dirigida a niños y jóvenes de diferentes establecimientos educacionales de Punta Arenas protagonistas de talleres que han permitido mostrar el uso de plantas medicinales, el proceso de compostaje, la técnica para el cultivo in vitro, reconocimiento de cactáceas, conservación de semillas, paleobotánica, entre otras actividades. Incluso se realizan seminarios con invitados de FAO y exposiciones en el módulo central de la Zona Franca.

En ese sentido, se logra el cometido de engrandecer la importancia de la agricultura, la conservación del medio ambiente, biodiversidad, educación y arte en un contexto de desarrollo sustentable. Dada la contingencia actual, por el efecto del COVID-19, la Universidad de Magallanes estuvo imposibilitada de proceder con estas actividades de “jugar haciendo”.

Por otro lado, está la certeza que tanto niños como jóvenes y también adultos, nos hemos dado cuenta del efecto del hombre sobre la naturaleza y que la ausencia de nuestro efecto sobre la naturaleza genera la presencia de especies que normalmente no veríamos a nuestro alrededor, como por ejemplo un colibrí en nuestra ciudad de Punta Arenas aprovechando las últimas flores antes del invierno de la Fuchsia magallánica. ¿Lo vieron?.

Creo que las personas en este tiempo de cuarentena han tomado conciencia de alguna u otra forma, que el consumo de verduras, frutas, cereales y legumbres son una fuente de alimento fundamental en nuestras vidas y que sin el trabajo de los agricultores en todo Chile y en el mundo, su disponibilidad sería imposible. A pesar de la pandemia, la agricultura siguió trabajando para el abastecimiento de todos nosotros, las praderas siguen generando productos secundarios de alimentación como la carne, leche o queso, y las plantas siguieron produciendo oxígeno dejándolo disponible para todo ser viviente que respire alrededor del mundo.

Este año lo celebramos de una forma diferente, pero con el mismo interés de siempre y con la convicción de que los seres humanos seremos diferentes después de esta pandemia. Ojalá miremos a las plantas de una manera diferente, con más respeto, porque nos dimos cuenta de que lo que más nos importaba era tener comida, que extrañamos el bosque o los árboles del parque, el juego de pelota sobre el pasto verde en la plaza y el disfrutar del movimiento del árbol cuando se mece sobre nuestras cabezas, dejando pasar rayos del sol que nos calientan el alma y que nos dicen que gracias a ellas estamos vivos.