Breaking Bad: síganme los malos (Parte I)

Por:

Hans Spuler
29/06/2020

En tiempos de pandemia y mientras el confinamiento nos obliga a encontrar diversión dentro de nuestro hogar, revisaremos en esta primera entrega un análisis de la serie que marcó escuela en la televisión. 

(Advertencia: CONTIENE SPOILERS)

¿Qué se puede decir de esta serie que no se haya dicho ya mil veces? ¿Es relevante siquiera intentarlo? ¿Vale la pena verla en 2020? Creo que precisamente hoy -más que nunca- lo es.

A menudo escuchamos la frase “la mejor serie de TV no existe”. ¿Por qué es tan difícil llegar a un consenso? Tal vez sea la cantidad de criterios que necesitamos, como rating, premios recibidos, difusión, años de duración, etc. Breaking Bad cumple con todos: 299 nominaciones a diferentes premios, de los cuales ganó 139. Posee el récord Guinness a la serie con mejor puntuación en la historia según IMDB (99/100). Fue vista por millones de espectadores. Sin embargo, a mi juicio, son 2 los grandes criterios a tener en cuenta: evolución y trascendencia/relevancia en el tiempo.

Breaking Bad parte como una simple historia de un profesor enfrentado a una triple crisis de vida. Una por la llegada de su cumpleaños N°50, otra por la llegada de un nuevo bebé, y además un diagnóstico de cáncer terminal. Diversos elementos se van sumando a medida que pasan las temporadas, un coprotagonista que se roba la película (o serie) como Jesse Pinkman, nuevos personajes secundarios que ya son parte de la cultura pop como "el chileno" Gus Fring, el agente de la DEA/Cuñado de Walt Hank Schrader, la hermosa pero inestable Jane, la pareja de amigos drogadictos de Jessie, Badger/Skinny Pete, el sociópata con cara de ángel Todd, entre otros. Todos aportan a una red cada más compleja de tramas que, para el final de la serie, pareciera que estamos viendo un show totalmente distinto.

En ese sentido, cada episodio es mejor que el anterior y sólo por mencionar unos pocos tenemos "Ozymandias”, que para mí es el mejor de toda la serie; "Face off", que durante mucho tiempo fue el mejor puntuado en la historia de IMDb, "Crawl space", "To'hajiilee”, y por supuesto uno de los mejores finales de series de TV: "Felina".

La serie se estrenó el 20 de enero de 2008, hace más de 12 años. En términos televisivos es una eternidad. Hay más años entre el término de esta y hoy, que la duración de todas sus temporadas. Sin embargo, luego de verla hace unos meses, se siente tan fresca y actual como entonces, lo que no es una tarea fácil. Tomemos como ejemplo dos de las series más populares e icónicas de la última década. The Walking Dead y Game of Thrones. Ambas fueron adaptaciones de obras que ya existían hace años en formatos distintos, de cómic y libros. Ambas comenzaron con 4 temporadas excelentes, alabadas por fans y críticos, pero luego algo pasó. Su calidad bajó con cada subsecuente emisión. En el caso de GOT llegando a una temporada final desastrosa y que fue odiada por casi todo el mundo. Por su parte TWD increíblemente aún sigue al aire, pero con niveles de calidad y audiencia paupérrimos comparados con sus inicios.

¿Por qué menciono esto? Muy simple. Para ilustrar el nivel de compromiso y sinceridad de su creador, ese genio llamado Vince Gilligan, quien luego de trabajar por 10 años en The X-files y ver como lo anteriormente mencionado menguaba el legado de la serie, decidió que su obra no iría más allá de lo justo y necesario. Es decir, 5 temporadas, ni más ni menos. Pese a las presiones de los ejecutivos, él se mantuvo firme y prefirió perder “la gallina de los huevos de oro” antes que comprometer su visión. Y eso es precisamente lo que engrandece esta serie. Nos entregó lo que él pensaba que era lo mejor y eso se reflejó en la alta calidad de principio a fin. Por ejemplo, la atención al detalle en términos científicos hace que todo sea más real. ¿De qué otra forma podría haber aprendido que el ácido fluorhidrico puede derretir cerámica, pero no contendedores de poliuretano? (Y si no es 100% correcto, me motivó a aprender más de química).

El tema central de la serie es la transformación. Transformación de la cual fuimos testigos como espectadores, pero no sólo de una serie de televisión, sino de la televisión en su total, como medio y como plataforma de difusión. Hay un antes y un después de Breaking Bad y la industria notó el cambio. Las cadenas de TV abierta y de cable tomaron nota de lo que se venía produciendo en el cable premium (HBO, por ejemplo) y lograron adaptar esa modalidad a una audiencia más masiva. Curiosamente Breaking Bad comenzó cuando otra de las grandes series de la historia finalizaba, Los Sopranos.

En la segunda parte abordaremos el casting y el monumental trabajo de Vince Gilligan en el desarrollo de la serie y sus personajes.